En Construcción

Oratorio de Sn. Felipe Neri

En Construcción

P. Nicolás Campa C.O. Eslabón en el Oratorio de San Felipe Neri en México.

 

 20 de Octubre 2004.
Pbro. Hb. Dr. Raúl Herrera Cervantes C.O.
Guanajuato, Gto. México  

         O. Prolegómenos:

            Al investigar la relación existente entre la obra de San Felipe Neri –el Oratorio- y la vida y obra del Padre Nicolás Campa, es difícil no caer, y no tan sólo por azar, en aquello que refiere el viejo adagio latino: “ Veritas per se nota est”. La Verdad no puede ocultarse, se manifiesta… Ni los años, ni los lugares, ni menos la historia, pueden opacar aquello que forma parte de las convicciones básicas de los hombres al estilo el P. Campa y San Felipe Neri. Ello conduce a lo ya dicho hace mucho tiempo: “Vosotros sois sal de la Tierra (…) y Luz del Mundo (…) No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemin (…)”[1]

A tenor de lo dicho por el propio P. Nicolás Campa “es un acto de justicia elogiar las virtudes de los que han muerto, y presentarlas a la sociedad como un ejemplo que imitar” [2]. El  P. Campa lo dice en relación de la biografía del Sr. Presbítero D. Agustín Guisasola, de quien declara haber sido su maestro y tutor durante su estancia en el Oratorio de otro tiempo [3]. 

Propongo, pues, ahora hacer un acto de Justicia en relación a la figura del P. Nicolás Campa en lo que a continuación os presentaré.

 De entrada tened vosotros a bien en claridad mi pretensión. La vida y la obra del P. Nicolás Campa, han bebido del patrimonio espiritual de San Felipe Neri, santo artista del renacimiento, constructor y mecenas. Los dos, en épocas distintas, han sabido integrar lo humano y lo divino; en ambos existe un ímpetu de fuego que ha quedado plasmado en sus proyectos y obras. A continuación os propongo una relectura hermenéutica de ambas figuras en orden sacar a la luz lo perenne de sus obras e ideales; la Belleza y la Verdad son eternas, trascienden el espacio y el tiempo… son Trascendentales.

Ello no obsta para que un servidor tenga presente que en lo que nos ocupa es necesario cargar con el esfuerzo del concepto y la violencia aneja a todo esfuerzo de interpretación.

 1.- La Fundación de las congregaciones del Oratorio de San Felipe Neri en la Nueva España.

En el establecimiento de las Congregaciones del Oratorio en los tres siglos del Virreinato de la Nueva España –hoy México- hay un patrón recurrente. De entrada hay la promoción de un clérigo importante que invita a otros clérigos diocesanos a reunirse en lo que se llamó “Concordias”. Grupos de sacerdotes que hacían vida común y escogían un patrón, en muchos casos lo fue San Felipe Neri.

Buscaban la anuencia de los Obispos y hacían un reglamento que excluía los votos. Atendían las necesidades del culto y de la Caridad; los hospitales y las cárceles.

Iniciada así la vida de comunidad “se solicitaba la licencia de la Corona Real de España por razón del patronato indiano concedido a los Reyes Católicos por los Papas Alejando VI y Julio II en 1493 y 1508, y lograr en su momento el Pase Real a la Bula o Breve de erección concedido por el Papa reinante para la fundación de un verdadero Oratorio a semejanza del fundado en Roma por San Felipe Neri”[4]. Éste recibió la aprobación pontificia en 1575, por el papa Gregorio XIII, con el nombre de Oratorio por el lugar a donde acudían los seglares a hacer oración y reflexión sobre la Palabra de Dios.

            El primer Oratorio fundado en la Nueva España fue en la entonces villa de Puebla de los Ángeles a empeño del Canónigo Antonio de Peralta y Castañeda, quien convocó a varios sacerdotes a formar parte de la Cofradía de nombre Concordia de Caridad Eclesiástica de San Felipe Neri [5] . En ella existieron las reglas y cargos de responsabilidad de Prepósito y consejeros-diputados, habiendo elecciones cada tres años. En 1671 obtuvieron la Bula de Erección “Ex quo Divina Majestas” del papa Clemente X y el Pase del consejo de Indias. La Concordia se constituía Oratorio.

En la ciudad de México el Bachiller Antonio Calderón Benavides reunió un grupo de sacerdotes diocesanos en la Iglesia de San Bernardo en 1659 con la autorización del Obispo Dn. Mateo Sagade Bugueiro para formar la “Venerable Unión de San Felipe Neri” regida por estatutos provisionales. Dicha Pía Unión transformóse en Congregación del Oratorio.

La tercera fundación fue en la ciudad de Antequera en Oaxaca, confirmada como Oratorio por el Papa Clemente XII. En 1726 se obtuvo la Real Cédula que confirmó la erección del Oratorio.

En 1679, siendo Obispo de Guadalajara, capital del reino de Nueva Galicia, Dn. Juan Santiago de León, un grupo de sacerdotes diocesanos solicitaron el permiso para reunirse en una “Unión y Confraternidad” bajo las Constituciones de San Felipe Neri. Fue confirmado como Oratorio el 13 de Agosto de 1721.

El Bachiller Dn. Juan Antonio Pérez de Espinosa, hizo también algo semejante en la villa de San Miguel el Grande a partir de 1712. Oratorio sui generis  ligado a la educación de los nativos, criollos y españoles.

 Esta modalidad de que los padres del Oratorio sanmigueleño pudieran dedicarse a la enseñanza al mismo tiempo que a la predicación y administración de los sacramentos, según los estatutos del Oratorio, hizo desde un principio que fuera diferente a los demás Oratorios fundados en la Nueva

 España, no sólo del siglo XVII sino también del XVIII, entre los cuales se cuentan: Querétaro en 1760, Orizaba en 1774, Santa Fe de Guanajuato en 1794 [6].

             2.- El Inspirador: San Felipe Neri.

 ¿Qué fue lo que atrajo a estas “hermandades” para adoptar la forma de vida Oratoriana? ¿Por qué escogieron la figura de San Felipe Neri como modelo y patrón? ¿Quién era tal?

 San Felipe Neri = Oratorio.

Cualquier aproximación a la obra de San Felipe Neri debe hacerse desde su personalidad. Su obra se identifica con su Vida. Oriundo de Florencia, nació en el momento “en el que en ella coinciden las corrientes culturales e históricas que suscitan esa experiencia única que hicieron de esta ciudad como una segunda Atenas”[7]. Ofrezco unas notas de reflexión sobre la figura y la obra de San Felipe Neri que constituyen un patrimonio espiritual en la Iglesia y que el P. Nicolás Campa conoció y adoptó como propio.

             1. La Pedagogía Divino-Humana. Arte y Religión en encuentro.

 Ordenado sacerdote en 1551 y recibiendo la facultad de ejercer el sacramento de la Penitencia, Felipe Neri continuó lo que fuese su misión apostólica: “atraer las almas hacia Cristo”. Para ello los medios fueron siempre las expresiones del espíritu humano, a empezar por la cultura y las artes. San Felipe, sin saberlo a ciencia cierta, bajo la guía del Espíritu Santo, inició un verdadera y nueva táctica pedagógica, de la cual muchos han sido alimentados y guiados a la Verdad plena. Su inclinación hacia la educación de los jóvenes estuvo basada en la convicción de la necesidad de transformar integralmente al hombre. El dominio santo del cuerpo, el alma con la alegría cristiana, la vida de la gracia, el ejercicio de la virtud; en una palabra la elevación del espíritu a través de la cultura y el arte [8].

La base humana sobre la cual Felipe hacía madurar todo el hombre era la reciprocidad de fe y razón; la construcción de una madurez humana y cristiana, lo que hoy nos place llamar humanismo integral o cristiano.

 Hay bastante similitud que no casualidad con la vida y obra del Padre Campa, para quien el arte –la arquitectura religiosa- es una forma de “palpar” la trascendencia divina. Como Felipe Neri, él supo unir en sana armonía la religión y el arte de su tiempo; todo ello al servicio del “bien de las almas”.

 Los santos han sido con palabras y con ejemplos quienes nos han recordado las grandezas divinas y han sabido envolver en belleza las palabras de su anuncio y la confesión de su fe. Ellos han sido los mensajeros de Dios. Al tiempo en que el medioevo se hundía en su ocaso, hubo una ciudad de santos y artistas, que fue la patria de San Felipe Neri, y que le marcó decisivamente. Esa herencia a la que Felipe Neri nunca renunció tenía que ver con el convento de san Marcos de los frailes dominicos, verdadero centro de piedad, de santidad, de celo apostólico y de arte. Él no vio su tiempo como una época maldita, sino colmada de bendiciones esperanzadas.

¿Cómo no hacer notar que, si bien el P. Campa no es un florentino, en su sermón del 26 de mayo de 1874, él expresa, haber recibido una herencia espiritual-religiosa como aquella de san Felipe?

“La Tempestad que taló nuestros campos, la guerra que tiñó de sangre nuestro suelo, la revolución que llenó de pavor a todas las conciencias… yo aquí las pasé llorando; y solo los muros de este templo y las paredes de esta casa, me parecían demasiado sólidas para resistir los vaivenes de tan fuerte huracán. ¿Cómo, pues, no amar hasta las piedras de esta casa y cómo no besar hasta el polvo de este augusto templo?” [9].

 “Es un artista de almas, un sabio de corazones, un enamorado de la belleza de Dios y contagia a los discípulos del tesoro que lleva en su alma serena y armoniosa, pero tersa, austera y a la vez simpática, llena de Dios, hasta crear, sin darse cuenta a penas, esa escuela de vida cristiana que se llamó el Oratorio” [10].

La virtud y el arte, patrimonio del Pbro. N. Campa al bien de la Iglesia y del Oratorio. Dos figuras cercanas. El uno constructor de la bella Chiesa Nuova, el otro de la Magnifica Iglesia de este ciudad (San José de Iturbide).

             2.- Más allá de un método, la apertura de carisma.

 La pasión por la antigüedad con la renovación fascinante del arte y de la poesía, el vértigo del pensamiento y la explosividad del gozo que ella había suscitado. Todo ello junto en la época de San Felipe. El Oratorio del Amor Divino, el Hospital de San Jerónimo de la Caridad, ambos antecedentes de la discreta obra de san Felipe Neri.

Digámoslo de una vez por todas. Felipe no enseña alguna doctrina particular, no impone alguna práctica especial, no ordena; a lo máximo sugiere. Pero sin que tenga necesidad de mandar, por una  broma incluso hace que la gente se transforme por sí misma.  La noción de autoridad en la Congregación ideada por San Felipe a juicio del Card. Newman es “el susurrar de un aire suave”. No hay modelos terminados sino la Libertad como puerta de entrada. Lo que llamamos propiamente carisma en la Congregación del Oratorio es no existir un carisma [11].

Una santa libertad hace un santo compromiso: se obedece sin depender, se gobierna sin ordenar; toda la autoridad está en la dulzura, y el respeto se forma sin el recurso al temor [12] .

Si ello es dicho de san Felipe con la misma razón es posible decirlo del P. Campa. Su noción de gobierno queda muy clara en la carta dirigida al Lic. Dn. Ezequiel Montes de lo que extraigo un tuco: “Libre Dios al mundo si así sigo en mi carrera política, llegaré a llorar como Alejandro de ver que sólo hay un mundo que gobernar” [13].

Sólo un hombre que ha experimentado el fondo de las propias convicciones y la necesidad de la obra, puede vivir la autoridad como san Felipe Neri y el P. Campa lo han hecho.

          3.- Vida serena en el mundo

 El Oratorio nació del encuentro con san Felipe, de un alma excepcionalmente interior y un espíritu excepcionalmente abierto. Un apostolado de infinita capacidad de adaptación, de una simpatía sin ningún artificio con la humanidad contemporánea y, sin embargo, muy nutrida de la liturgia cristiana y la palabra divina. Felipe es el hombre del foro, no el orador que sube a las palestras sino el “chistoso” que divierte a sus vecinos. Es también un solitario que peregrina a las basílicas constantinianas y medita entre los mártires. La comunidad oratoriana sabrá influir en todos los estratos de la sociedad como preservándose del espíritu del mundo por la única presencia del espíritu de Dios, conservada en ella por el carácter tan apostólico de su vida común. El Oratorio sabrá estar en el mundo e inspirar al mundo el deseo de venir hacia él al mismo tiempo sin estar en el mundo, por que lo que la une es lo mismo que reúne a la Iglesia y no otra cosa: la Palabra de Cristo, la presencia de Cristo y la acción sacerdotal de Cristo.

Esta serenidad del trato con el mundo, lo que hoy los documentos de la Iglesia Católica Romana llaman “espíritu laico en el siglo”, hacen tener al mundo como digno de Dios y las obras humanas como expresión de su Gloria. Tanto San Felipe como el P. Campa han sabido estar en y al mismo tiempo más allá del mundo; promover y gozar las obras humanas del arte y la cultura como ofrendas al creador.


            Así como hemos dicho al principio por las mismas palabras del P. Campa. Esto es un acto de Justicia… también con sus mismas palabras hemos de terminar diciendo:

“Basta. Así llenó Felipe toda la ley. Así correspondió al Mandamiento que Dios le hizo para formar de él un sacerdote fiel que obrara según su corazón y según su alma” [14].

Y también el P. Nicolás Campa, así lo considero y lo creo yo.

                        Muchas Gracias.  

  

Pbro. Hb. Dr. Raúl Herrera Cervantes C.O.
Guanajuato, Gto. 19 de octubre 2004

[1] Mt 5, 13-15

[2] CAMPA N.  Apuntes biográficos sobre la vida del Sr. Presbítero D. Agustín Guisásola. Canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Querétaro.  Imp. Luciano Frías y Soto, 1889  p. 28

[3] Ibid. p. 32

[4] Metamorfaseos alados o Aves racionales y Alegacías. Colegio de San Francisco de Sales. Villa de San Miguel el Grande. Año de 1755. Introducción, Transcripción, Léxico y Notas de AVILA BLANCAS L.  Miguel Ferro Editor, 2003  p. VII

[5] Entre otros puede verse:  Oratorios de San Felipe Neri en México; y un testimonio vivo, la fundación del Oratorio de San Felipe Neri en la villa de Orizaba. La Ed. México, 1992.  Noticias y Documentos Históricos. 1980.

[6] Cfr. Metamorfoseos alados o Aves racionales y Alegarías … pp. VIII-IX.

Este hecho es, a mi parecer,  el hiato en la Historia de las Congregaciones del Oratorio en México. Después de esto ya no son “hermandades” diocesanas con anuencia de Obispo, sino “fundaciones de envío”. De hecho el caso Guanajuato comenzó con el parámetro “hermandad” por un Padre de la diócesis de Michoacán, Nicolás Pérez de Arquítegui, tras su muerte el derrotero cambió al provenir de la villa de San Miguel el Grande un grupo de sacerdotes continuadores de la fundación. (n.b. compárese hoy los nuevos intentos de regreso al parámetro anterior: Guadalajara y la transformación de las Federaciones en organismos de control no de desarrollo. Es la diferencia entre misionero y colonizador).

[7] San Felipe Neri. La figura, es espíritu y la obra.  Oratorio de Albacete, España, 1998

[8] Cfr. FINOTTI G. San Filippo Neri.Il profeta della gioia cristiana. Benedettina, Parma 1994, p. 34.

[9] Sr. Pbro. Lic. Dn. Nicolás CAMPA   Sermón predicado el día 26 de mayo de 1874 en el Oratorio de San Felipe Neri Tip. Rodríguez Velásquez, Querétario, 1874  p. 4-5

[10] San Felipe Neri… o.c. p. 31

[11] Cfr. HERRERA Raúl  El carisma en la congregación del Oratorio de san Felipe Neri. Vida Pastoral, México, 1992

[12] BOUYER L.  Un Sócrates romano. San Felipe Neri. Trad. HERRERA R.  C.O. Gto. (usum privatum)  2002  p. 20

[13] Carta del Licenciado Nicolás Campa de Querétaro dirigida al Licenciado Dn. Ezequiel Montes de México. Imprenta de Luciano Frías y Soto, Querétaro 1869

[14] Sermón Predicado el 26 de mayo de 1874… o.c. p. 12