En Construcción

Oratorio de Sn. Felipe Neri

En Construcción

Sociedad Apostólica, sus orígenes, sus primeros desarrollos

 

 SOCIETAS APOSTÓLICA  
SUS ORÍGENES, SUS PRIMEROS DESARROLLOS

Pbro. Antonio Téllez C.O.
Tlaquepaque, Jal.

IMPRIMATUR: Pbro. Antonio Téllez
PREPÓSITO

"Como quisiera que estas ,palabras escritas resultaran directas, sobrias, envueltas en un español puro y transparente" (Cfr JH. Newman, Perder o ganar, p 47)

Si lo logro, que bueno, para los que tengan la paciencia de oírlas o leerlas, y que bueno para el efecto de explicarme y darme a entender para bien comprender de todos, y es que un espíritu renovador vuela por toda la Iglesia, incluido el oratorio y sus congregantes. Estos olores del espíritu renovador los hemos olido en las reuniones, en los ejercicios y cursos y porque es cierto que el olfato es el más espiritual de los sentidos, y también nos puede asaltar la duda legítima de que la posibilidad de renovarnos, aún cuando tengamos la ganancia de que "la mejor situación del alma es precisamente la duda" (J.H. Newman)

Nuestra renovación tiene que enraizar en la fe, el amor y la esperanza que se anidan en el corazón y los sentimientos, en nuestro interior de apertura e intenciones, pues sólo creyendo, amando y esperando en Él, seremos competentes para seguir creyendo, amando y esperando entre nosotros mismos, llamados a producir los frutos buenos de árboles buenos que han sido plantados en el oratorio y congregación, y no por mera necesidad y obligación sino porque se nos infunde un nuevo espíritu renovador en nuestro corazón, y es que ya nos cansamos de pertenecer al montón de gente, y ya queremos ver más allá de nuestra nariz para ya no continuar atragantándonos en cientos de contradicciones, paradojas y problemas, sin darnos cuenta y sin solucionarlos.

1. RE-FUNDARNOS   RE-NOVARNOS

Ya el Vaticano II nos inicio en una adecuada adaptación y renovación de vida consagrada (PC 2) para continuar "buscando para encontrar y seguir encontrando como si debiéramos de buscar" (S. Agustín), todo, y siempre bajo el impulso del espíritu.

Re-fundar el carisma de Evangelio, oración y cultura en el horizonte y proyección del seguimiento e imitación de Cristo.

Re-fundar y actualizar el núcleo esencial del fundador y la riqueza de herencia espiritual de aquellos que han sido oratorio y congregación en el pasado, y no para torturamos o azotarnos con memoria torturante y obsesiva, sino con recuerdo grato, edificante, optimista y sacramental.

Renovamos para abrazar y asumir con cariño, conciencia y dignidad los altos ideales y tareas eclesiatés oratorianos y de vida.
Renovamos en nuestra profesión de vida oratoriana como auténticos y legítimos "expertos en humanidad" en el diálogo con el hombre y la cultura contemporánea.

2. NUESTRA TRIPLE TAREA DE NO ESTANCARNOS

Nuestro desarrollo, estima y cuidado espiritual, intelectual y pastoral no debe estancarse. Nuestros jóvenes han de ser capaces de alcanzar estrellas, nuestros adultos jóvenes y mayores nos hemos de disponer para tener nuevos sueños.

No es menester impacientarnos, intolerarnos porque entre nosotros no todo es perfecto. Nuestras mañas personales, históricas e institucionales las hemos de educar y sujetar hasta aniquilarlas por la simple razón de que no nos permiten renovarnos.

Nuestra Iglesia, nuestro oratorio y congregación son motivos y estímulos suficientes para continuar nuestro camino renovador. Recordándonos todos que "hermano, no vayas tan aprisa porque no te puedo alcanzar, pero no te pares, porque no puedo dejar de caminar" ó "el camino lo hacemos todos y todos juntos lo hemos de andar".

Amanece el sol, con él una nueva primavera para el oratorio, creyeron los insensatos en su corazón que ya habíamos llegado al otoño patológico y patógeno, a la enfermedad que nos postraba en un lecho de muerte.

3. EL NOMBRE: SOCIEDAD DE VIDA APOSTÓLICA.

El Vaticano II y el C.I.C. (577) distingue como tres grados y nombres:

bulletVida Consagrada Religiosa (angélica, monástica, eremítica, cenobítica, etc.) .
bulletVida Consagrada Secular
bulletVida Consagrada en una Sociedad de Vida Apostólica

El Sínodo de 1995 Vita Consecrata acuna en un solo nombre “La Vida Consagrada”. El P. Bouyer coloca una disyuntiva: el oratorio es un gran nombre o un pasado. Sin tener que eliminar lo uno o lo otro, nosotros vemos el oratorio como un pasado constituido por la rica herencia y tradición de Sociedad Apostólica que se repite en la historia, pero no en sentido rutinario e inconsciente como mera cotidianeidad de un ejercicio pastoral sacramentario, no somos ni minis o mega-super sacramental, buscamos denodadamente y comunitaria y fraternalmente Actualizar, Reanimar y Hacer Vida.

La herencia y tradición espiritual y cultural de los que nos han precedido para proyectar con sentido de futuro a nuevas generaciones que avizoren un porvenir comunitario y fraterno más optimista que el que ahora vivimos nosotros. Pero el oratorio es también un gran nombre, una gran tarea, que apela a nuestra conciencia, responsabilidad y dignidad.

Conciencia Histórica, que nos ubique en el punto preciso y exacto: de donde venimos, donde estamos y adonde vamos.

Conciencia Estética, que nos haga competentes para volver a gustar la vida en estilo y modo oratoriano: alegre, honesta y humilde.

Conciencia Sacramental, que nos lleva a considerar el seguimiento e imitación de Cristo en entrega y donación a la congregación, al oratorio y a la Iglesia, en un rescate paulatino de todo nuestro ser para Dios.

4. LA PREHISTORIA DE LA FIGURA DE LA "SOCIETAS APOSTÓLICA"

 4.1 Ambiente no Cristiano -El Derecho Romano (Margadant, s. Guillermo, F. El Derecho Romano, Ed. Esfinge, México, 2002, pp 116-123)

La "Societas" como tal era entendida como una persona social, con el derecho y obligación de exigir para sí y para otros: estima, cuidado y desarrollo. Tal persona colectiva posee unas características propias:

a) Corporación de miembros asociados voluntariamente

b) Fundación con afectación de patrimonios a un fin determinado

A la Societas también se le asignaban unos rasgos comunes:

bulletNo absorbe a la persona individual
bulletSu patrimonio es distinto al de sus miembros
bulletLos actos de los miembros no afectan a la persona colectiva, salvo los casos que prescriba la ley.

Estas "Societas" o personas colectivas surgieron en período imperial y recibieron un gran impulso con la cristianización del mundo antiguo. La "Societas" surgió pues, como un contrato consensual e “tintuitu personae" por voluntad y libertad propias. Las personas ponen en común determinados objetos o sus energías para dedicarse a determinadas actividades, no necesariamente económicas, y repartirse los resultados. Se trata de un contrato bi-multilateral perfecto: de buena fe y en una atmósfera de fraternidad.

4.2 El Ideal de la Primitiva Comunidad de Jerusalén

Llega a erigirse como una verdad de peregrino el hecho de que toda forma de vida consagrada, desde los monasterios hasta las sociedades de vida apostólica, se inspiran directa o indirectamente en el ideal de la vida de la primitiva comunidad de Jerusalén descrio en los Hechos de los Apóstoles (2,42)

Por su origen, desarrollo y caracterización, la comunidad de Jerusalén se ve como un antiguo y nuevo paradigma de la vida consagrada en forma tal que se vería sospechoso un grupo que no acuda a este marco de referencia.

La comunidad de Jerusalén hunde su origen en el círculo de los discípulos de Jesús con quien surgía un trato cerradamente fraterno entre el magisterio y discipulado, el seguimiento e imitación ante el ejemplo y testimonio del maestro.

En el período postpascual se ubica la comunidad de Jerusalén descrita con un perfil y una serie de acciones fraternas y comunes:

a)        Didajé: se reunían para transmitir la enseñanza nuclear y esencial del Señor: Hace la voluntad del Padre Implanta el Reino amando y sirviendo.

b)       Proseuje: realizar la oración como diálogo personal y comunitario con Dios. Junto con la oración hacen ayuno y limosna porque es el programa que el mismo Señor indicó (Mt 6, 1-18).

c)        Diaconia: una de las enseñanzas maestras de Jesús: el servicio que ha de caracterizar a todo miembro de la comunidad.

d)       Eucaristía: la acción de gracias, el momento sacramental, el tiempo y espacio para la recuperación de la conciencia total de vocación y misión apostólica. El discernimiento de fraternidad en el que cada miembro de la comunidad es el amigo que Dios elige como regalo para darse y entregarse "usare mortem". La Eucaristía como momento crítico y de juicio sobre las conciencias para calibrar la calidad humana de cada miembro.

e)        Coine:  Somos constructores de Comunidad y de Iglesia en el sentir, pensar, hablar y hacer. Ser con, para y por los demás.

Emilio Barcelon, M. (Los Institutos Religiosos en el nuevo código Eclesial, Ed. Paulinas, B.A., 1993, p. 31) establece la tipología de la sociedad de vida apostólica con un doble criterio: Eclesiológico y Jurídico, y también el Sínodo de los Obispos anota que la sociedad de vida apostólica merece especial atención ... la sociedad busca un estilo propio, un específico fin apostólico o misionero. Se debe salvaguardar y promover la peculiaridad de esta forma de vida (VC 11).

4.3 La Experiencia y Proyecto del fundador y la herencia que se gestó en la Historia.

La sociedad de vida apostólica rebasa y se coloca más allá de ser una corporación de solterones que se toleran, se aguantan y dejan pasar el tiempo para ser una corporación de un perfil de alto sentido moral y espiritual que los hace competentes de ser hermanos llevando una vida fraterna en comunidad aspirando a la perfección de la caridad (cfr. Decreto del 21 de nov. 1989 y C.I.C. 731). Tan era y es así, que el mismo P. Felipe afirma que el autor de la congregación no es otro que Dios mismo. Dios la confirma por su inspiración y asistencia. (Proemio de las Const). Cada miembro y, en especial, el que se pone como confirmador, confirmante y confirmado; el inspirador, inspirante e inspirado; el asistente y asistido es el Prepósito en la comunidad.

En la mente de San Felipe cabe pensar que el oratorio, la congregación y cada miembro es y son un excelente mediador entre Dios y los hombres, y también entre el llamado ordo clericorum y ordo laicorum. Tal vez por esta razón mediadora el Sócrates romano eligió el camino arduo y complejo de la secularidad y laicidad.

En el corazón y la mente de San Felipe se aglutinaron la pasión por la antigüedad,  la renovación del arte y la poesía (cfr. Bouyer p.13) todo se volvió a vivir el oratorio, el amor divino, la vida de los padres del desierto, la experiencia en San Jerónimo de la caridad (exconvento de franciscanos), amigo y discípulo de los dominicos, de los agustinos, trato y admiración con los monjes benedictinos de San Pablo Extramuros y de los trapenses de Tre Fontane. Todo lo aglutinó, lo más granado de la vida social y la cristiana, lo anidó en la mente y corazón que todavía debe arder e iluminar en sus hijos.

El mundo, el siglo, porque no es contrario ni a Dios ni al hombre, porque el mundo que había sido anatematizado y satanizado era necesario rescatarlo para Dios y para el hombre, tenía que ser el mundo otra vez bueno, sujeto a la salvación, hasta que Cristo lo renueve y lo recapitule para ofrecerlo al Padre, y el camino de la laicidad porque el laico y lo laico es todo lo que pertenece al pueblo. Si el pecado introduce desorden, muerte, aniquilamiento, también era necesario volver a ordenar a los hijos de Dios para que por el camino de la laicidad volvieran a ser pueblo y dejaran de ser chusma, caterva, masa informe y dañada. El oratorio, la congregación, en cada uno de sus miembros es una caricia terapéutica para ir al rescate de cada hijo de Dios que se siente o está abrumado y ahogándose en los mares y océanos de la confusión y el sinsentido.

Los invito hermanos a hacer del oratorio y la congregación una sociedad viva, de personalidad vigorosa, puesta al día ya la vanguardia en nuestra inmensa, pluriforme y derrotada gran sociedad mexicana, haciendo y formando de cada uno de nosotros un epicentro de alegría, humildad y sanidad.

* * *

Dios lo quiera. Amén.

29 de Septiembre, en la fiesta de los Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.

y porque solos no hay camino se hace al andar.... y todos juntos lo hemos de andar:...

PERFIL, ESTILO Y FORMA
DEL SER Y QUEHACER DE NUESTRA SOCIETAS

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