LAS
CONGREGACIONES DEL ORATORIO DE SAN FELIPE NERI
“SOCIETAS DE VIDA APOSTOLICA"
ESTUDIO,
REFLEXION y PROPUESTAS
DESDE
LA SAGRADA ESCRITURA
(Mt 4,17-10,10)
Pbro.
Juan Martínez C. O.
León,
Gto.
IMPRIMATUR:
Pbro. Ignacio Flores C. O.
Prepósito
Introducción
El
presente trabajo nace como primicia de un anhelo siempre presente,
anhelo que cada día se me va haciendo más urgente de ser
expresado: "Pensar lo Oratoriano" (Pensarot).
Nuestro
tema es fundamental para entender nuestro ser y quehacer
oratorianos. Ya que con mucha frecuencia se expresa lo oratoriano
más por "lo que no es" que por "lo que es".
Esta es precisamente la tarea que nos hemos echado a cuestas,
tarea que se nos hace urgente y hermosa. Si bien en las
Constituciones y Estatutos Generales y otras obras de
espiritualidad y estudio oratorianos se nos describe lo
fundamental, es necesario, sin embargo, que "el ser y
quehacer oratorianos" estén de muchas maneras a nuestro
alcance.
Cuando
nos disponemos a tratar el tema expresado en el titulo del
presente trabajo desde el aspecto de la Sagrada Escritura puede
desconcertar de entrada a más de uno. Sin embargo, de dónde,
sino desde el Espíritu de la Sagrada Escritura
que es el Espíritu Santo donde nació la Congregación.
Elegimos
el texto arriba citado para desde ahí pensar lo oratoriano por
contener, en su recorrido textual, lo que llamamos un
"programa narrativo"; que consiste en el texto en
constituir un grupo de Apóstoles PARA el apostolado del Reino de los Cielos.
En
nuestro estudio sólo vamos a tomar en cuenta, entre muchas
posibilidades de lectura que el texto nos podría ofrecer,
solamente la línea de estudio descrita en el párrafo anterior.
No
agotaremos pues de ninguna manera las posibilidades del texto, ni
tampoco y al mismo tiempo, no tocaremos muchos otros aspectos de
"lo oratoriano". Si a partir de lo que expondremos
logramos provocar al pensamiento, nos daremos por bien atendidos.
Vayamos, pues al texto.
Estudio
1.-
GRUPO DE APOSTOLES PARA EL
REINO DE LOS CIELOS Consideramos necesaria la lectura completa del
texto bíblico citado en el título. Ofrezco, sin embargo, dos
grupos del secciones del texto que deben leerse: Mt. 4,23-5,16 y
9,35-10,10.
Este
"programa narrativo" lo nombramos también “programas
de sentido”, ya que en el recorrido textual elegido encontramos
los elementos necesarios para reconocer un "programa":
" Jesús instituye, de entre sus discípulos, un grupo de Apóstoles
para El Reino de los Cielos".
Tanto
la institución del grupo de apóstoles como la enseñanza-
proclamación - puesta en práctica del Reino de los cielos, que
es "el" apostolado PARA
el cual se va instituyendo del "grupo" de apóstoles
se van entretejiendo en el texto "entre discursos y
narraciones" .
Cuando
en el texto se nos narra la elección de los primeros discípulos
de parte de Jesús 4,18-22), Este ya ha comenzado su apostolado
del Reino: "Desde
entonces comenzó Jesús a predicar y decir:
Conviértanse, porque el Reino de los Cielos ha llegado" (4~
17).
Habiendo
comenzado a llamar por su nombre a algunos discípulos (4, 18-22)
y habiendo pasado éstos por la Enseñanza - Instrucción sobre el
Reino de los Cielos, al final de nuestro recorrido nos encontramos
con que algunos de ellos son instituidos como APOSTOLES DEL REINO
DE LOS CIELOS. Vamos por partes:
Parece
que en texto podemos distinguir entre los “Discípulos de Jesús"
y los “Apóstoles del Reino de los Cielos”. Nos podemos dar
cuenta, en la lectura del texto, que si bien pueden ser muchos los
"Discípulos de Jesús", algunos de ellos (Doce), son
instituidos como "grupo de apóstoles". El nombre de los
que conforman este "grupo de apóstoles" se nos da a
conocer en 10, 2-4. Importante en esta lista no es desde nuestro
interés de estudio, tanto el nombre y la cantidad (aunque teológicamente
sí sea muy importante), sino el que podemos reconocerlos como
“grupo de apóstoles".
Muy
importante para nuestro interés es que este "grupo de apóstoles"
primero fueron discípulos de Jesús, y sólo después formaron
parte del "grupo de apóstoles".
Haciendo
progresar nuestro estudio, destacamos otro aspecto sumamente
importante: Este grupo de apóstoles es instituido con un fin muy
específico: PARA EL APOSTOLADO DEL REINO DE LOS CIELOS. Jesús
enseña, instruye, llama, etc., haciendo constantemente referencia
al Reino de los Cielos. De tal manera habla y hace con referencia
al Reino de los Cielos que éste se constituye en su APOSTOLADO,
PARA el cual instituye al "grupo de apóstoles".
El
Reino de los cielos, que es "el" apostolado de Jesús,
consiste en proclamar el Reino, curar a los enfermos, expulsar espíritus
inmundos, resucitar muertos, expulsar demonios, llevar una vida
libre del afán de riqueza materiales, vivir modestamente,
trabajar para merecer el salario, etc. (cfr. 10,1.5-10).
En
estas "instrucciones" sobre el apostolado del Reino de
los cielos, es significativo destacar que no tanto se da una
"definición" del mismo, sino que más bien se
"describe" el estilo de este apostolado (Este rasgo nos
pediría un estudio especial para expresarlo con más
profundidad).
Sumamente
iluminador resulta para nuestro estudio el aspecto de "la
muchedumbre" en relación al apostolado del Reino de los
Cielos. Es "por ella" por quien Jesús proclama. Enseña
y llama con referencia al Reino de los Cielos (cfr. 5,1). Es a la
situación concreta de la muchedumbre a la que hay que acercar el
Reino de los Cielos (cfr.9,35-38; 10,1 ; etc.).
Del
párrafo anterior descubrimos que el "grupo de apóstoles del
Reino de los Cielos" no es, de ninguna manera, un grupo
"para contemplarse a sí mismos o entre si", sino PARA
llevar a cabo el apostolado del Reino de los Cielos PARA la
muchedumbre. Si bien no insisto quizás ni lo suficiente sobre
este punto y sin embargo
es un rasgo del apostolado que entendieron perfectamente los apóstoles.
Ciertamente en sus mentes y en su corazón "caló
hondo", a tal grado que de no haber entendido alguno de ellos
este rasgo, no hubiera tenido razón de ser en este
"grupo...".
2.-
EL ESPÍRITU APOSTÓLICO
Con
el título de este apartado quiero destacar, no tanto el espíritu
"de apóstol", sino del
espíritu DEL apóstol.
Esta
cualidad del apóstol viene ubicada perfecta e intencionalmente en
el contexto de la "enseñanza" a los que ahora son todavía
"discípulos de Jesucristo". De aquí concluimos que la
llamada de los que formarían el "grupo de los apóstoles del
Reino de los Cielos" no fue mero capricho de Jesús, sino que
habrían también de estar "cualificados" con el
"espíritu para...”. Ciertamente la "voluntad" de
Jesús de elegir a tal o cual es fundamental, pero esta voluntad
("llamó a los que quiso") no exime
de la “cualificación para ...”
Podrá
causar inquietud que es del todo válida ante lo expuesto en el
anterior párrafo, no sólo los distintos "escándalos"
o, como ordinariamente interpretamos, las diversas
"infidelidades" de algunos de los apóstoles hacia Jesús
y, en grado máximo, la traición de Judas Iscariote, Esta
"realidad" en la vida de los "elegidos" merece
un estudio aparte.
Hablábamos
al inicio de este apartado, de la "cualificación del espíritu"
que habrá de marcar a los que habrán de formar el "grupo de
apóstoles del Reino de los Cielos". Este dato está
intencionalmente ubicado en el texto. La descripción de este
"espíritu del apóstol del Reino de los Cielos", espíritu
que ciertamente habrán de tener los que serán instituidos como
"grupo", la proclama Jesús a sus discípulos. Antes de
decidirse a aceptar la invitación de Jesús a formar el
"grupo de los apóstoles del Reino de los Cielos", tendrán
que pasar un tiempo como "discípulos", para
"adquirir el espíritu" que identificará a los que han
de ser llamados para formar el "grupo de los apóstoles del
Reino de los Cielos". La descripción de esta espiritualidad
la podemos concluir de la siguiente
cita: cfr. 5,3-16ss:
a.-
Pobres de espíritu: "Decisión
por el servicio".]
b.- Mansos: "Servir
con humildad-sencillez-alegría".
c.- Lloran: Sirven con humildad porque "les duele" la situación
de los necesitados.
d.- Tienen hambre y sed de
justicia: Esta decisión de servicio alegre, humilde y
solidario, se hace urgencia y caso de justicia.
e.- Misericordiosos: Lo anterior se les ha convertido en "cuestión
de corazón".
f .-Limpios de corazón :
La "cuestión de corazón" ha progresado hasta la
"bondad de corazón". Esta es la rectitud de intención
de la decisión de servir.
g.- Trabajan por la paz: La
rectitud-bondad del corazón les permite hacer de
su servicio un trabajo por la
paz, y en la paz.
h .-Perseguidos por causa de
la justicia: Su decisión de servir con urgencia y
como
"caso de justicia" les traerá persecuciones.
i
.-Alegres y llenos de regocijo: Nada les podrá quitar el gozo de la opción.
Su
opción es la misma opción (causa) de Jesús.
Nota:
Este apartado podría enriquecerse mucho por las distintas
Congregaciones "en días de retiro".
Reflexión
1.-
LO QUE SOMOS
Con
urgencia se nos presenta, tanto a nivel de inteligencia como de
voluntad, poder hablar con seguridad y claridad (una depende de la
otra)) de lo que nos fundamenta el concebirnos como CONGREGACIONES
DEL ORA TORIO DE SAN FELIPE NERI.
A
propósito he escrito lo anterior (CONGREGACIONES) en plural, para
entendernos, como es en realidad y en espíritu, como
Congregaciones autónomas, aunque no necesariamente aisladas. Con
esto queda claro que cuando voy a ofrecer estas reflexiones acerca
de lo oratoriano desde el aspecto en el título indicado, no
pretende aglutinar, sino identificar a "cada una de las
Congregaciones". Es decir, no escribo para "la
Congregación del Oratorio", sino para cada una de éstas. No
existe "la Congregación", sino "esta Congregación".
Como
lo dejé claro desde la Introducción, de que en el recorrido
textual sólo tomaría los datos pertinentes a nuestro tema, también
soy consciente de que, al reflexionar sobre lo oratoriano, no es
posible, ni aunque quisiera, ser exhaustivo. Seguiré sólo los
rasgos de lo oratoriano que tienen relación con el interés de
este estudio.
Cuando
leemos que en su vida histórica Jesús va conformando un
"grupo" de entre sus discípulos, es seguro que espontáneamente
nos pica la nostalgia de la posibilidad de "haber sido
llamados" a formar parte de "ese grupo de
privilegiados". Esta "envidia de la buena" puede
verse alterada pronto cuando nos vamos dando cuenta que este grupo
es convocado PARA trabajar
en la tarea del Reino de los cielos. Es decir, cuando nos vamos
dando cuenta que éste no sería un grupo "dedicado a
contemplar" a Jesús sino que fueron elegidos PARA
trabajar en una tarea específica, puede que ya no sea tan
palpable el entusiasmo inicial.
Esto
puede pasar exactamente con la intención inicial de
"entrar" a alguna Congregación del Oratorio de San
Felipe Neri: Pretender entrar para "vivir en comunidad".
No estamos, de ninguna manera, menospreciando, ni
mucho menos ignorando con esto la "vida de
comunidad". Sólo que en este trabajo queremos destacar que
no se entra a la Congregación para la "vida de
Comunidad" como finalidad primera. Quien se AGREGA a alguna
Congregación oratoriano-filipense, se agrega a una
COMUNIDAD-SOCIEDAD- CONGREGACIÓN PARA. Es CONGREGACION DEL = PARA
EL ORATORIO DE SAN FELIPE NERI. Este dato ha de estar
perfectamente claro, tanto en los que ya son miembros de la
Congregación como en todo aquél que tenga la inquietud de
"entrar a alguna Congregación" oratoriano-filipense.
El
proceso para esta decisión nos lo ofrece el mismo texto evangélico
motivo de nuestro estudio. Además, fue también la práctica histórica
(momento histórico) de San Felipe Neri. De entre los que eran
"discípulos", Jesús eligió a algunos para conformar
el "grupo" de los "apóstoles DEL
Reino de los Cielos". Así San Felipe Neri de entre sus
discípulos, eligió a algunos, para conformarlos como
"Congregación DEL
ORATORIO = PARA EL ORATORIO. De esta manera, los que forman la
CONGRAGACIÓN no lo hacen, y está claro desde el principio, para
"contemplar" (al P. Felipe) ni para
"contemplarse" entre sí, sino PARA un apostolado
concreto. El apostolado de Jesús, y para el cual elige y conforma
el “grupo de apóstoles", se llama: “Reino de los
Cielos". Esto está muy claro, tanto en Jesús como en los
discípulos; para que a la hora de ser llamados y dar su decisión
tengan claridad de lo que se trata. El apostolado que Felipe Neri
está atendiendo se llama ORATORIO, los que han de formar la
Congregación saben perfectamente que serán "APOSTOLES
DEL=PARA EL ORATORIO DE SAN FELIPE NERl.
Acepto
que no es fácilmente asimilable, por la inercia de la práctica
en muchas de las actuales Congregaciones oratoriano-filipenses,
leer u oír hablar, desde esta manera de pensar lo oratoriano. Sin
embargo, considero necesario y urgente traer a nuestro tiempo histórico
este rasgo, el cual exige apertura de mente y disposición de
corazón, so pena de seguir estancados en las inercias hechas prácticamente
leyes. A causa de las inercias hemos ido perdiendo la IDEA
original del P. Felipe Neri.
Si
logramos avanzar, que no sería otra cosa que “recuperar"
la idea original, nos ahorraremos muchos dolores de cabeza y
evitaremos otras tantas desilusiones en un futuro próximo.
Entiendo
también que, habiendo, como espero, entendido
el PARA de los que formamos las distintas Congregaciones del
Oratorio de San Felipe Neri, necesitemos ya también la claridad
en cuanto a "definir" lo que es el apostolado del
Oratorio de San Felipe Neri. Siendo mucho más humilde el campo de
este estudio, no está a nuestro alcance, por ahora al menos,
llegar a dar una respuesta satisfactoria a tan válida inquietud.
Sin embargo, sí podemos describir, en sus líneas generales, este
apostolado. Desde Oaxtepec ´98 ofrecíamos ya algunas pautas
claves del mismo. Hoy podemos describirlo como: "Oratorio
de San Felipe Neri
" Evangelio, cultura y oración.
Hasta
aquí podemos llegar en este momento. Una descripción más
concreta se hace, por ahora, un anhelo del corazón y una
inquietud intelectual que piden ser atendidas, sin embargo, con
prontitud. Por ahora sólo podemos estar seguros que tendrá que
hacerse una concretización de éste apostolado en el contexto de
cada Congregación. Esto es, si bien podremos en un futuro,
esperamos que sea lo más próximo posible, pensar este aspecto a nivel
de Federación, desde ahora cada Congregación puede y debe
intentar contextualizar su apostolado. En primer lugar, traemos a
colación la manera de presentar lo que, con pena para lo
originalmente oratoriano, para muchos es su manera de presentarse
como "oratorianos" y que, en no pocas ocasiones, es su carne
oratoriana: "comunidad sin votos, unidos sólo por la
Caridad".
En
conclusión:
SOMOS
UNA SOCIEDAD DE VIDA APOSTOLICA, es decir, SOMOS CONGREGACIONES
PARA EL APOSTOLADO DEL ORATORIO DE SAN FELIPE NERI, apostolado que
por ahora describimos como: EVANGELIO, CUL TURA Y ORACION.
2.-
UNIDOS POR LA CARITAS
Asumiendo
el ESPIRITU de las Bienaventuranzas, descrito en el apartado
"Estudio" de nuestro trabajo, podemos pensar este espíritu
evangélico, desde el carisma oratoriano.
Esta
manera de sentirnos y de presentarnos como oratorianos, ignora
terriblemente el "espíritu" de las bienaventuranzas,
las cuales describen un espíritu de decisión de servicio, alegría,
etc.
En
muchas ocasiones al hablar de la Caridad como vinculo de la vida
interna de la Congregación deja la impresión de hablar de algo
meramente sentimental; lo cual aunado al "sin votos",
que es otro de nuestros caballitos de batalla, sólo estamos
desfigurando el auténtico espíritu que vincula a los miembros de
la Congregación.
Cuando
nos expresamos de la manera anteriormente mencionada estamos
expresando una terrible pobreza de conocimiento del fundamento
ontológico fundacional; esta manera de hablar significa que no
entendemos el espíritu que animó la vida de la Congregación
original.
De
ahora en adelante más que definirnos por "lo que no
somos" hemos de describirnos por "lo que sí
somos".
A
los discípulos de Jesús, al ser elegidos como “apóstoles del
Reino de los cielos”, los vinculaba el "apostolado".
Ellos, todos los que conformaban el grupo de los Doce, se sentían
vinculados por el Apostolado del Reino. Si bien tenían que
atender las diferencias entre ellos el PARA la cual fueron elegidos como grupo los vinculaba.
Si
bien hemos de atender en nuestras Congregaciones del Oratorio de
San Felipe Neri la vida de la Comunidad, las relaciones internas
han de ser dirimidas y superadas por el PARA
que nos ha congregado. Podemos entonces hablar ahora de que la
CARITAS que nos VINCULA
es, en primer lugar y de manera trascendente, el que
"somos" APOSTOLES DEL ORATORIO DE SAN FELIPE NERI. De
esta manera, el Amor que vincula a los miembros de cada Congregación
no se define, en primer lugar, por el aprecio "hacia"
las personas, (siendo del todo laudable la capacidad filantrópica),
y en segundo lugar, ni siquiera, por la "Caridad
Cristiana". El AMOR y
LA ALEGRIA VINCULANTE
de los miembros de cada Congregación es porque somos
"APOSTOLES DEL ORATORIO DE SAN FELIPE NERI CONGREGADOS".
Es
del todo aceptable decir que nos congrega la oración ("en
casa de oración nos congregó"), la mesa común, etc. Estas
son prácticas que son necesarias, sí, pero tienen su razón de
ser a favor del Apostolado PARA el cual hemos sido "Congregados".
Perdemos
demasiado tiempo en “maquillar” las relaciones internas.
Tomemos de una vez por todas el Apostolado del Oratorio de San
Felipe Neri como la Fuerza VINCULANTE de la Vida Comunitaria de la
Congregación y desde aquí tendremos, incluso, muchas
posibilidades de relacionarnos sana mente al interno de la misma
Congregación.
Con
todo lo anteriormente dicho, nuestra manera de "vernos"
como miembros de la Congregación se hará todo un estilo: A los
que comemos en "mesa común” los que salen y entran a la
"casa de la Congregación", los que juegan juntos, los
que hacen oración en comunidad, el que está enfermo, etc., nos
vincula el AMOR DE
APOSTOLES DEL ORATORIO... CONGREGADOS.
Por
lo tanto, quien forma parte de la Congregación, sin vivir este
espíritu de ser "apóstol del Oratorio... ", que es el
"vinculante" de los miembros tendría que dejar la
Congregación pues habrá perdido su razón de ser como
congregante. Por otro lado, para AGREGAR a alguien a la Congregación,
tendrá que tener, como cualidades del espíritu, el ser discípulo
de San Felipe Neri y estar impregnado del AMOR al apostolado del
Oratorio de San Felipe Neri.
Ahora
ciertamente para querer agregarse a alguna Congregación
oratoriano-filipense, además de amar el apostolado del
"Oratorio de San Felipe Neri", se ha de ser, además,
"discípulo de San Felipe Neri". Esta es una condición
sin la cual no se sabrá ni se
podrá vivir en la Comunidad-Congregación-Sociedad del Oratorio
de San Felipe Neri.
Lo
anotado en el párrafo anterior no puede, de ninguna manera.
tomarse a la ligera, o como un "agregado" al amor por el
apostolado del Oratorio del San Felipe Neri. Fundamental al mismo
nivel del "amor por el apostolado del Oratorio de San Felipe
Neri", será este rasgo-espíritu de quien forme o pretenda
agregarse como miembro de la Congregación: ser discípulo de San
Felipe Neri. Sin este rasgo de espiritualidad en la formación,
corremos el grave peligro de vivir en la Congregación como meros
"empresarios del apostolado". Entender el espíritu-estilo
de la vida de Comunidad de San Felipe Neri, es elemento decisivo
para los miembros de la Congregación y para los candidatos a la
misma.
Podemos
hoy fácilmente damos cuenta de la tentación o inquietud en
muchos por "definir" qué es lo primero: "la
comunidad" o "el apostolado". Si entramos en esta
"lógica" de argumentación, nos meteremos en un callejón
sin salida. Históricamente, en el siglo de San Felipe Neri, se
dio primero el apostolado y sólo después nació la Congregación.
Pero no podemos encerrarnos en la situación del origen histórico.
Es el "espíritu" al que hemos de atender. Me parece que
en el "espíritu" de San Felipe Neri, las dos realidades
estaban íntimamente unidas y dependían necesariamente una de
otra. Sólo que ahora estoy haciendo hincapié en el apostolado
con el afán de vencer la miopía en la que nos ha encerrado la
vida de comunidad. En este sentido, no es, ni fue en el corazón
de San Felipe Neri al hacer la Congregación, primero una cosa y
luego la otra. Cuando se funda la Congregación del Oratorio, para
San Felipe Neri, es tan importante una (la comunidad) como el otro
(el Oratorio como apostolado).
Desde
esta perspectiva, tan vinculante en los que forman la Congregación,
es tanto el ser discípulos de San Felipe Neri, como el amor al
apostolado del Oratorio. Sé que en este sentido habría aún
mucho por decir, sin embargo, me parecería que quien insistiera
en seguir abundando sobre este asunto de prioridad entre la
comunidad y el apostolado, lo que estaría indicando con su
exigencia sería querer justificar su incapacidad o negligencia
para la responsabilizarse de vivir el "estilo
oratoriano" de la Congregación. Creo que esa tal persona, más
que buscar ahondar en el auténtico espíritu oratoriano de la
Congregación, estaría "defendiendo" intereses o
agendas personales.
Frente
al tema de este apartado hemos de superar ya otros sofismas
semejantes al anteriormente comentado, como el de "la
prioridad" entre la persona, la vida de comunidad y el
apostolado. Si es este asunto un "problema" en las
Congregaciones, es porque se han recibido a personas con graves
problemas personales no resueltos.
Por
esto, sólo han de ser agregados a nuestras Congregaciones
aquellos que manifiesten claramente la intención de ser miembros
de las mismas: PORQUE QUIEREN y ESTAN DISPUESTOS A VIVIR: EN
CONGREGACIÓN EL DISCIPULADO DE SAN FELIPE NERI y EL AMOR-DECISIÓN
PARA EL APOSTOLADO DEL ORATORIO DE SAN FELIPE NERI.
Culmino
este apartado tomando como punto clave la VOLUNTAD DE VIVIR EN LA
CONGREGACIÓN el espíritu oratoriano- filipense. Con esto dicho,
hemos enriquecido el "estilo oratoriano" que ocupa
nuestro apartado. No bastan, entonces, ser discípulo de San
Felipe Neri y la decisión-amor al apostolado del Oratorio de San
Felipe Neri. LA VOLUNTAD de VIVIR EN CONGREGACION el espíritu
oratoriano-filipense viene a ser el tercer elemento, lo cual no
significa que tenga el tercer fugar en importancia, para ser
agregado a la Congregación. Esta VOLUNTAD, expresada tácitamente,
nos permitirá en nuestras Congregaciones vivir la virtud de la
LIBERTAD de manera plena.
Con
estos tres elementos INTIMAMENTE UNIDOS, podrán nuestras
Congregaciones dar al mundo (en su contexto social concreto donde
se inserta cada Congregación), el testimonio del auténtico espíritu
oratoriano-filipense. Es necesario que erradiquemos de nuestra
mente y corazón el querer poner como prioritario a cualquiera de
estos tres rasgos de la espiritualidad oratoriano-filipense en
nuestras Congregaciones. Los tres elementos son igualmente
necesarios e importantes. Cuando he iniciado este apartado
hablando en primer lugar de la importancia del apostolado, ha sido
porque me parece que ha estado bastante relegado en nuestras
Congregaciones. Espero que llegados a este momento de nuestra
reflexión, hayamos podido iluminar el camino para vivir en su
plenitud el espíritu oratoriano-filipense en nuestras
Congregaciones.
Yo
insistiría, en este momento de nuestra historia como
Congregaciones, en fortalecer el PARA de nuestras Congregaciones.
Si bien es necesario atender los tres elementos mencionados
(voluntad de vivir en Congregación-Sociedad el espíritu
oratoriano filipense -atender la vida concreta de la Congregación-
y el apostolado), el PARA EL ORATORIO... como apostolado, es la
razón de ser de la Congregación. Este es el AMOR VINCULANTE de
nuestra vida en la Congregación. Sin esta intención fundante es
absurdo ser miembro de alguna de nuestras Congregaciones. Como
miembros de alguna de las Congregaciones del Oratorio de San
Felipe Neri, deberemos atender los tres elementos de la vida de la
Congregación; pero la voluntad de agregarse a tal o cual
Congregación oratoriano-filipense y el "discipulado" de
San Felipe Neri están condicionados al PARA el apostolado propio
de la Congregación. Los tres elementos tan traídos y llevados en
este apartado son igualmente necesarios para la vida de la
Congregación, sólo que, cuando se haya entendido el "PARA
el apostolado", éste deberá incluir los otros; lo cual no
exime de expresar de viva voz la VOLUNTAD de agregarse y
concretizar el "discipulado de San Felipe Neri" en la
vida de la Comunidad. Ser discípulo de San Felipe Neri, y atender
las relaciones internas de la Congregación! son una misma cosa.
Propuestas
a) Hacer del AMOR AL APOSTOLADO, el VINCULO de los miembros de
cada Congregación DEL ORATORIO DE SAN FELIPE NERI. Este rasgo de
la espiritualidad oratoriano- filipense se nos presenta hoy como
la alternativa para vivir en la práctica LA CARITAS
oratoriana. En nuestras Congregaciones oratoriano-filipenses,
al hablar de la "Caridad", hemos de ir dándole el rasgo
netamente oratoriano: CARITAS
oratoriana=Vínculo de la Congregación=AMOR AL APOSTOLADO del
Oratorio de San Felipe Neri.
b)
Que los candidatos a cualquiera de nuestras Congregaciones; al
expresar la VOLUNTAD de ser agregados a las mismas, tengan bien
claro, que el Elemento VINCULANTE entre los miembros de la
Congregación, es el AMOR AL APOSTOLADO del Oratorio de San Felipe
Neri. Por aquí hemos de ir orientando el proceso de formación de
nuestros candidatos. Este elemento incluye también,
necesariamente, el ser discípulos de San Felipe Neri.
c)
Si bien es urgente ir definiendo los rasgos propios del apostolado
del Oratorio de San Felipe Neri, sí podemos ya comenzar a hacer
del apostolado de nuestras Congregaciones, un apostolado
ORGANIZADO, del tal manera que superemos la inercia de hacer cada
uno "lo que le gusta", o dedicarse a actividades
personales que no sólo no tienen nada tienen que ver, como muchas
veces sucede, con lo apostólico, y que sólo son justificaciones
para huir de la vida de la Congregación.
d)
Se puede estar o no de acuerdo con el trabajo aquí presentado,
pero al menos démonos la oportunidad de sentarnos a dialogar
sobre el tema. Estoy seguro que este mismo hecho de dialogar en
nuestras Congregaciones sobre este punto traerá buenas cosas.
*
* *